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¿Cuándo el acto mágico de escribir se debe convertir en un libro, y cuándo no?

Escribir es una terapia universal y accesible a todas y todos. Esto encierra una verdad profunda y liberadora. En un mundo que a menudo se mueve demasiado rápido para la introspección, el acto de sentarse a escribir se convierte en un ancla, un espejo y un diván a partes iguales. Escribir ayuda a entendernos mejor, a desentrañar el nudo de emociones y pensamientos que llevamos dentro, y a comprender un poco más nuestro complejo mundo.

Si lo sientes, ¡debes escribir! La escritura es un derecho, un recurso innato para el autoconocimiento y la sanación. Pero en la era de la autopublicación, donde la barrera para sacar un texto a la luz es mínima, surge la pregunta crucial: Todo el mundo que lo siente, debería escribir, ¿pero eso significa que todo debería publicar? Definitivamente, no.

No todo lo que se escribe está destinado a una librería. La clave está en entender la diferencia entre la escritura como proceso (terapia) y la escritura como producto (publicación).


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La Escritura como terapia: El valor de lo íntimo y crudo


Cuando escribimos con un fin terapéutico, nuestro público somos nosotros mismos. La honestidad es la única regla.

  • Es un espejo, no un escaparate: El objetivo es la liberación emocional, la organización del pensamiento y la toma de conciencia. No hay que preocuparse por la coherencia, la gramática, el estilo o la estructura.

  • La catarsis es la recompensa: El simple acto de sacar los miedos, las alegrías, los traumas o las reflexiones al papel nos aligera la carga mental. El papel o la pantalla son el confidente silencioso y sin juicio.

  • No requiere un equipo profesional: El diario personal, las cartas que nunca se envían o los ejercicios de escritura libre son perfectos. No necesitas un corrector de estilo, un diseñador de portada ni un equipo de marketing. Su valor es intrínseco a tu bienestar.

Esta escritura es sagrada y personal. Si tu intención al escribir es principalmente sanar, entender o registrar tu vida, no hay necesidad de dar el siguiente paso.


La Escritura para publicar: El compromiso con el lector/a


Publicar es un acto de comunicación. Es invitar a un desconocido a entrar en tu mundo y dedicar su tiempo y dinero a tu texto. El foco pasa de ti al lector.

¿Cómo saber la diferencia? La pregunta clave es la intención y el destino de tu texto.


1. El rigor y la pulcritud:


  • Terapia: Es cruda, desordenada, imperfecta. El valor reside en el contenido emocional.

  • Publicación: Exige un compromiso con la excelencia. El texto debe ser pulido, corregido ortográfica y estilísticamente, y estructurado para ser legible y atractivo para otros. Si tu texto no ha pasado por un proceso de edición profesional (propio o contratado), aún no está listo para ser un producto.


2. El Propósito (El "para qué"):


  • Terapia: El "para qué" es personal: sanar, reflexionar, recordar, gestionar la ansiedad.

  • Publicación: El "para qué" es trascendente: ¿Qué va a obtener el lector? ¿Información valiosa? ¿Una historia cautivadora? ¿Inspiración? ¿Conocimiento? Tu texto debe tener una propuesta de valor clara y relevante para un público.


3. La distancia emocional (La capacidad de revisión):


  • Terapia: Se escribe en caliente, en el momento de la emoción. Es subjetivo.

  • Publicación: Requiere la capacidad de tomar distancia de tu propio texto. Necesitas ser capaz de verlo con ojos críticos y aceptar que partes muy sentidas o personales quizás deban ser reescritas, eliminadas o modificadas para que el mensaje llegue al lector de forma efectiva. Si no puedes "matar a tus queridos" (frases o párrafos que amas pero no sirven a la historia), el texto aún es demasiado tuyo para ser de todos.


La Conclusión (La Brújula)


La autopublicación te da el poder, pero te quita la excusa de la falta de un filtro. El hecho de que sea fácil publicar no significa que debas saltarte la etapa de la autocrítica y la edición.


Tu escrito está listo para ser un libro (un producto) si y solo si:

  1. Ha cumplido su función terapéutica para ti (ya has sanado o entendido lo que debías).

  2. Tiene un valor claro y transferible para el lector (no es solo sobre ti, es sobre la experiencia universal que contiene).

  3. Has invertido el tiempo y los recursos necesarios en pulirlo (corrección, edición, diseño) para que compita con dignidad en el mercado, sin errores de bulto que distraigan de su mensaje.

Sigue escribiendo con libertad. Deja que la terapia mágica fluya. Cuando sientas que ese texto, además de sanarte a ti, tiene el poder de iluminar o entretener a otros, y estás dispuesto a someterlo al rigor del oficio, entonces, y solo entonces, el diario puede empezar su viaje hacia la librería. Te queremos leer en Vena Creativa.

 
 
 

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